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Consejos para educar a tu niño

Reglas de oro para castigar a los niños

Posted in educar con amor
at 2018.10.01
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Aunque ser padres no viene con un manual, ni existen lineamientos exactos al momento de disciplinar a nuestros hijos, es posible evitar algunas equivocaciones cuando se trata de castigarlos ¿Desea saber cuáles? hoy le compartimos las más comunes.

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Todo niño necesita disciplina

El desarrollo social del niño está estrechamente ligado a la formación de su conducta, y esta a su vez, a la disciplina; niños y jóvenes la necesitan para desarrollar sus talentos y aprender capacidades productivas que le permitan socializar bajo una serie de los estándares y valores morales. La pregunta es ¿qué tan efectivos son los castigos como medidas disciplinarias?

Las equivocaciones más comunes al momento de castigar a los hijos

Bajo el nombre de castigo parental, se conoce a un compendio de estrategias – puestas en prácticas por los padres – en la búsqueda de la regulación del comportamiento de sus hijos a través de la corrección o amonestación.

El problema es que no todos tienen claro que las mismas deben tomarse como medios educativos, es decir, la meta es que los hijos sean capaces de interiorizar valores morales y sociales estimulando su independencia e individualidad sin perjudicarles emocional, intelectual, física o socialmente. Para ello es necesario evitar:

1.      El irrespeto o violar los límites y reglas establecidas:

Converse con sus hijos respecto a los lineamientos y valores de la sociedad y la moral, enfatizando en la importancia que merecen y la forma de ponerlos en práctica; del mismo modo, estos deberán conocer su comportamiento acorde a la situación a fin de que el castigo no sea por desconocimiento de causa.

2.      Incumplir los castigos o aplicarlos a deshora:

El siguiente error común es emplear el castigo como amenaza para tranquilizar a sus hijos y luego incumplir su palabra o dejar pasar el momento, con ello solo conseguirá que no tomen en serio su autoridad en la siguiente ocasión.

El primer paso es mostrarles advertencias que incentiven el autocontrol, permitiéndoles desarrollar su racionamiento de lo que es bueno y malo; una vez que son conscientes de sus acciones y las consecuencias que podría desencadenar el romper con las normas, sea consecuente y actúe en el momento subrayando el motivo por el que lo está castigando.

3.      Implementar el castigo corporal:

Está comprobado, pese a continuar utilizándose en ciertos entornos por su supuesta efectividad, el castigo físico solo consigue alterar negativamente la conducta del niño dando lugar a comportamientos disruptivos o antisociales; violencia genera violencia, y esa disciplina agresiva de hoy, le afectará más tarde en su juventud o adultez.

4.      Aplicar castigos desproporcionados o inadecuados:

La norma o regla violada por el niño ha de estar en conformidad con el castigo que merece; en palabras más simples, la medida disciplinaria se ajustará a la falta siendo justa al grado de gravedad de la trasgresión, de lo contrario corre el riesgo de que lo incumpla, el niño se frustre y usted sienta remordimiento.

En conclusión, el castigo debe ser una medida que promueva la disciplina sin rebasar los límites del respeto a la integridad física y emocional de los niños; de ahí la obligación de ser cuidadosos al momento de aplicarlo, pues cabe la posibilidad que termine perjudicando más que beneficiar. Apueste por crearles conciencia a sus hijos, en lugar de únicamente obedecer reglas.

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