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Consejos para educar a tu niño

¡ME RINDO, MI HIJO ES UN FRACASO EN LA ESCUELA!

Posted in educar con amor
at 2017.06.29
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Con relativa frecuencia observo a algunos padres quejarse de diferentes situaciones relacionadas con el aprendizaje escolar de alguno de sus hijos. Culpan al sistema, al maestro, al hijo y, en ocasiones, a sí mismos. Y no, no se trata de buscar culpables donde no los hay, sino de buscar el origen real del problema que presenta el niño y, así, tratar de hallar la mejor solución.

En el peor de los escenarios, el niño es el menos culpable, pues no tiene ni la experiencia ni el conocimiento para detectar en qué está fallando y corregirlo. Si nadie pone la debida atención en el desempeño y dificultades escolares del niño, o si no se les da la adecuada importancia, los problemas se podrían agudizar y acumular cada vez, con cada curso que el niño realice. Pero por favor, jamás se dirija al niño tratándolo como un fracasado en el área escolar. Todos los niños son diferentes y únicos, con diferentes capacidades y habilidades. Lo único verdadero es  que, así como hay niños brillantes, hay otros con  dificultades, las cuales pueden tener muy diversas causas.

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Usualmente, la gran mayoría de los padres no estamos capacitados para detectar los problemas de aprendizaje que pudieran estar presentando nuestros hijos a menos que tengamos una preparación en dicha área, pero si nos damos cuenta cómo evolucionan sus calificaciones, y tampoco muchos maestros están preparados para ello. Por ello, cuando cualquiera de estos adultos detecta una anomalía en este aspecto, deberá acudir a la asesoría de un especialista en estos temas como lo puede ser un psicólogo, para que detecte el problema específico y corregirlo, si fuera necesario y posible.

Los problemas de aprendizaje son causados por las diversas maneras en cómo funciona y procesa el cerebro la información, variando de una persona a otra, y se presentan en un porcentaje muy alto de la población en edad escolar. Es decir, un problema muy común, y se manifiestan o detectan, por lo general, en los primeros años de edad escolar. Pero no por común se debe dejar de atender, pues puede acarrear problemas en el futuro escolar y social del niño.

Generalmente los problemas de aprendizaje no implican poca capacidad mental, sino por el contrario, suelen presentarse en individuos con niveles promedio o altos de inteligencia. Entre las posibles causas de los problemas de aprendizaje están:

  • Factores genéticos
  • Factores pre y peri natales
  • Madres y padres mayores
  • Disfunciones neurológicas, etc.
  • Métodos de enseñanza inadecuados.
  • Problemas personales o familiares.
  • Dificultades auditivas o visuales.
  • Trastornos del comportamiento

Me voy a referir en esta ocasión a un problema específico de aprendizaje conocido como: DISLEXIA.

La Federación Mundial de Neurología definió en 1968 a la dislexia, como un trastorno de los niños que, a pesar de las experiencias escolares convencionales, no alcanzan las habilidades lingüísticas de lectura, escritura y ortografía esperables atendiendo a su capacidad intelectual.

Este trastorno se evidencia en una lectura confusa y muy lenta, errores de ortografía y cambio de letras o sílabas. Se caracteriza por un rendimiento inferior al esperado para la edad mental.

Los estudiosos del tema concuerdan en que este trastorno puede producirse antes de que la persona haya aprendido a leer o, incluso, después. Es decir, puede distinguirse entre dos tipos de dislexia:

  • La dislexia adquirida la sufren quienes tras haber logrado un determinado nivel lector, pierden algunas de estas habilidades como consecuencia de una lesión cerebral.
  • La dislexia evolutiva se presenta en niños que sin razón aparente tienen dificultades especiales en el aprendizaje de la lecto-escritura. A este tipo me referiré.

La dislexia no se produce como resultado de falta de motivación, discapacidad sensorial, un entorno educativo y ambiental desfavorable o de otras condiciones limitativas, aunque si pueden presentarse junto con ellas.

Es importante aclarar que no todo niño con dificultad en la lectura, necesariamente presente este problema de la dislexia. Como todos sabemos, el aprendizaje de la lectura es una actividad muy compleja, y es normal que aparezcan dificultades y errores en las primeras etapas que no tienen por qué indicar una futura dislexia. Muchos autores señalan que para ello tendría que producirse un retraso de dos años en relación al nivel esperado de lectura.

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Por ello, es importante que los padres y maestros estén atentos a problemas que pudieran indicar síntomas de dislexia y tratarlos de manera oportuna, es decir en edades tempranas. Los síntomas más habituales son:

  • Omisiones, substituciones, inversiones, distorsiones o adiciones de letras, sílabas y/o palabras.
  • Rectificaciones, vacilaciones, silabeos y pérdidas de la línea, provocando lentitud lectora
  • La consecuencia de estas dificultades en la lectura mecánica es la falta de comprensión de lo leído.

La dislexia puede estar relacionada con otros problemas de aprendizaje escolar, como:

  • Dificultades en la realización de los trazados gráficos que requiere la escritura.
  • Dificultades para reproducir correctamente los trazados gráficos que integran las palabras.
  • Problemas de falta de atención y concentración.
  • Falta de interés y motivación por el estudio.
  • Fracaso escolar, con aversión hacia la lectoescritura.

Esto puede acarrear desajustes en el comportamiento y el estado emocional, como:

  • Aumento en la falta de auto-confianza y de la frustración.
  • Baja auto-estima.
  • Aparición de conductas disruptivas o de inhibición progresiva.

Por ello, padres de familia, si su niño presenta síntomas de dislexia, primero que nada guarde la calma, respire tranquilo, asuma que no es un problema grave y acuda a un especialista para:

  • Realizar una evaluación temprana de sus dificultades.
  • Establecer un programa de refuerzo o adaptación curricular centrado en las tareas de leer y escribir.
  • Procurarle un apoyo escolar individual y especializado.
  • Coordinarse con otros servicios (sanitarios, educativos)
  • Colaborar con el apoyo familiar

Nuestros hijos necesitan apoyo para superar éste y otro tipo de problemas.

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