Educando Peques

Consejos para educar a tu niño

Jugar en la naturaleza. Porqué es importante educar en verde

Posted in educar con amor
at 2016.11.01
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Cualquiera que me conozca y me haya perdido la pista en los últimos cinco años, estará sorprendido de saber que llevo más de tres años viviendo en el campo y que, ahora que me enfrento a una nueva mudanza, me traslado con mi familia a un pueblo todavía más rural. Conocer hace tres años a los hijos de mi pareja, un embarazo y múltiples lecturas sobre educación y pedagogía me han convencido de los beneficios de jugar en la naturaleza y educar en verde. Utilizo el término “educar en verde” en alusión al libro con este título de Heike Freire, psicóloga, filósofa y educadora francesa afincada en España, convencida de la importancia que tiene para el ser humano crecer y formarse en contacto con el mundo natural.

educacion-verdeEn un contexto en el que la mayoría de la población vive en entornos urbanos, y en el que las dificultades de conciliar la vida profesional con la vida familiar hacen que los niños pasen una gran cantidad de horas en el centro educativo (¿os suenan las “permanencias” más allá del horario lectivo?) o en entornos cerrados, ordenados y seguros, desarrollando actividades extraescolares; el contacto de la infancia con el campo queda reservado a salidas esporádicas de domingo, a menudo tuteladas por la mirada atenta de los adultos que, también desconectados del mundo natural, ven el campo algo demasiado salvaje y sucio, una amenaza donde sus hijos pueden hacerse daño, y les dejan jugar de forma limitada, con las constantes advertencias restrictivas de: “ten cuidado”, “no te manches”, “te vas a caer”…

Sin embargo, tal y como expone este artículo mancharse, caerse de vez en cuando, subirse a los árboles, mojarse los pies en el río, coger palos, construir cabañas, jugar con piedras… es saludable. Jugar en la naturaleza es una de las lecciones más completas que podemos regalar a un niño. Pasar tiempo con nuestros hijos y permitirles desarrollarse interactuando con una realidad “bella” y natural es una de las mejores inversiones que podemos hacer (de tiempo y de experiencias, no de dinero) para que nuestros hijos crezcan de forma sana.

Hay un antes y un después en mi visión de la pedagogía y la educación de los niños relacionada con la lectura del libro “Educar en el asombro” de Catherine L’Ecuyer. Un antes y un después tan significativo que decidí montar mi propia empresa (Flip Experiencias Educativas) para aportar mi granito de arena en el ámbito de la pedagogía. Para los que no conozcáis las teorías de l’Ecuyer, os diré a modo de resumen que defiende una educación basada en el apego del niño a su cuidador de referencia y en un desarrollo del conocimiento y de la inteligencia basados en las experiencias reales (no en el aprendizaje pasivo a través de los libros de texto o las pantallas digitales). Los niños nacen con un deseo innato de aprender y descubrir el entorno que les rodea. Por eso me entristece tanto que se les enclaustre en aulas cerradas aisladas del entorno natural, que se reduzca el tiempo de juego a la hora del patio y que tengan una visión del mundo exterior virtualizada y mediatizada por libros, ordenadores y tablets.

Tal y como explica L’Ecuyer enesta entrada, “Todo lo que los niños tocan, huelen, oyen, ven y sienten deja una huella en su mente, en su alma, a través de la construcción de su memoria biográfica que pasa a formar parte de su sentido de identidad.” Los niños aprenden mucho más a través del juego y del contacto con la realidad que a través de explicaciones abstractas, ya que en esta etapa de su vida la memoria semántica y la memoria biográfica no están diferenciadas.

Por todo lo explicado hasta aquí, quiero que mi hija crezca sin tablets, o casi sin tablets, y me da mucha más tranquilidad saber que los primeros años de infantil y primaria los pasará en una escuela rural. Algunos conocidos se sorprenden cuando se lo comento, y a veces, si tengo tiempo, les hablo del trastorno por déficit de naturaleza; y otras veces, si los veo con mucha sensación de superioridad en su “cosmopolitismo” pienso  “ja s’ho trobaran”.

Para no extenderme más en este post, me limito a remitiros al libro de Richard Louv “The last child in the woods”, si queréis saber más sobre el tema; o a este artículo de Yorukobu

si lo que queréis es una pincelada rápida. Ahora pongo fin al artículo, me quedan tres semanas para preparar una mudanza, lanzar mi nuevo proyecto Flip, dedicar tiempo a mi familia y hacer planes rurales con la tribu. ¡Feliz domingo a todos!

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