Educando Peques

Consejos para educar a tu niño

Es culpa de la maestra

at 2016.12.01
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Hace tiempo me tocó presenciar una junta de padres de familia en una primaria regular y realmente me sorprendió la cantidad de los asistentes que omiten una de las principales herramientas para la educación y la disciplina de los hijos: los límites:

En dicha junta la maestra reportó la mala conducta de varios niños y niñas que querían hacer lo que fuera sin el menor respeto. Uno a uno, los padres de los menores señalados fueron subiendo su tono de voz, hasta que se formó un enorme grupo con la mayoría de los asistentes y empezaron a culpar a la maestra, después a la escuela, a la que vende en la cooperativa, a los niños del otro grupo, etcétera, de la falta de disciplina que sus hijos exhibían.

El tiempo promedio que los niños ocupan en la escuela es de aproximadamente el 25% y el 75% restante es tiempo que gastan con la familia, entonces, padres de familia, ¿cómo quieren que el 25% arregle lo que ustedes hacen con el 75% restante? Definitivamente la educación empieza en casa.

Como parte de la educación que es necesario dar en casa, se encuentra el establecimiento de limites claros Un limite es una regla de convivencia a seguir en determinado lugar. Imagínese usted que todos los semáforos de la ciudad en donde habita estuvieran en verde, seguramente habría un caos pues no hay orden, reglas ni respeto. Así se vuelve la conducta de los menores, cayendo en la frecuente confusión de algunos padres que confunden el amor con la falta de límites.

Lo mismo sucede con los hijos cuando no se les imponen reglas, límites ycuando no se les muestra la autoridad de los padres. Cada vez hay más jóvenes, menores de edad involucrados en narcotráfico, delincuencia organizada, homicidios etc. Pues la permisividad en casa llegó a tal grado, que moldeo sus conductas, poniéndoles todos los semáforos en verde.

LA PEREZA EN LA PATERNIDAD

Muchos niños gastan toda la tarde en la televisión ó en tos violentos juegos de video, mientras los padres se ocupan de otras cosas. Claro que debe de ser muy cómodo el utilizar un aparato electrónico para distraer a los niños, aún cuando dicha comodidad trae consecuencias posteriores de conducta.

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La paternidad va inevitablemente impregnada de autoridad. Autoritarismo y permisividad son extremos de la autoridad ya que esta implica equilibrio que se obtiene mediante la práctica y la imposición dara de reglas en el hogar. No hay reglas fijas para todas las familias, cada una es diferente, pero la clave está en encontrar el punto intermedio entre autoritarismo -diferente de autoridad- y permisividad.

La permisividad viene de la falta de autoridad. Me resulta increíble el escuchar como algunos niños golpean a sus madres, insultan a sus padres y son capaces de desquiciar con sus gritos y berrinches a un gran número de gente presentes en alguna reunión, solo porque no se hizo lo que deseaba en ese preciso instante. Estas situaciones van en aumento con el pasar de los años, terminando a veces, en actos delictivos holgazanería, adicciones, etc.

El dejar hacer sin límites de la permisividad no es humano Barylko afirma que’hacer lo que se quiere es todo lo contrario de lo humano. Lo humano consiste en hacer lo que se quiere dentro de lo que se debe y como se puede’. Pero de nuevo, a veces d observar eso resulta incómodo pues implica el hacer cambios.

Según los expertos, las principales razones por lasque muchos padres no ponen límites a sus hijos son:

  1. a) miedo a que éstos les rechacen
  2. b) porque no quieren repetir viejos patrones de autoritarismo
    en los que fueron criados;
  3. c) no saben poner normas o es más fácil decir que “si” para
    evitar conflictos.

La compensación es también opuesta a los límites. Es decir, hay padres de familia que imponen un castigo y posterior al mismo se sienten tan culpables que terminan compensando dicho castigo. Por ejemplo, el padre que regaña al hijo y le quita el video juego, pero, le presta la computadora. La madre que no lleva al niño a la piñata por su mala conducta, pero que lo saca al parque ó a comprar una cajita feliz. Al final, lo único que el niño aprende es que de una u otra manera se sale con la suya, invalidando la autoridad de los padres.

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Finalmente es importante recordar una vez más que, amor es poner limites y realmente no ha de ser fácil ser padre de familia. Sin embargo, si ya lo son, hay que cumplir con esta tarea de la mejor manera posible. La disciplina en casa, mediante los límites es una excelente herramienta para forjar hombres y mujeres de bien.

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