Educando Peques

Consejos para educar a tu niño

El recién nacido

Posted in recien nacido
at 2016.05.05
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Tras nueve meses de espera, de ilusiones y proyectos en los que el tema principal de los futuros  padres gira e llega el momento tan deseado; acaba de nacer: «¿Cómo o será?, ¿Estará bien? ¿Tiene todos los dedos? ¿Es guapo?» La madre está cansada y dolorida; el padre, si ha asistido al parto, respira con tranquilidad, ambos se sienten felices ¿Pero, y el bebé, cómo está? Después de abandonar la comodidad del útero materno inicia una serie de movimientos encaminados a adaptarse al próximo recorrido, el canal del parto, este estrecho túnel que le conducirá a un nuevo mundo lleno de ruidos, luces y movimientos bruscos; acostumbrado a ese suave colchón líquido, siente por vez primera el efecto de la gravedad. A continuación se interrumpe la unión que lo mantenía vinculado a su madre y con el llanto sus pulmones se llenan de aire y comienza a respirar. Así pues, no es de extrañar que el recién nacido presente un aspecto físico peculiar, acaba de librar su primera batalla y la ha ganado.

Pasados los primeros momentos de alegría y felicitaciones, los padres entran en una nueva fase: la observación minuciosa del bebé, en especial si éste es el primer hijo. «¿Te has fijado?, parece que tiene la cabeza muy grande, ¿no crees que está demasiado rojo?, está temblando, ¿tendrá frío?» Desvelemos todas estas incógnitas, veamos pues qué aspecto presenta un recién nacido.

Lo primero que llama la atención es el tamaño desproporcionado de la cabeza con relación al resto del cuerpo; en los bebés representa la cuarta parte del tronco, a los dos años es su quinta parte y a los 18 años aproximadamente, cuando se han alcanzado las proporciones adecuadas, representa la octava parte. Por tanto, no debemos preocuparnos ya que, a medida que vaya creciendo, sus dimensiones se irán armonizando.

Es frecuente también que el bebé nazca con unos abultamientos en la cabeza; se deben a la presión que sobre la misma han ejercido los músculos uterinos de la madre durante el parto y se resuelven por sí mismos en un par de semanas. Si además se han utilizado fórceps, éstos provocan unas ligeras hendiduras laterales que desaparecen en dos o tres días.

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