Educando Peques

Consejos para educar a tu niño

LA FAMILIA COMO UNIDAD

Pienso que el deber de los padres, es velar por las necesidades de cada individuo en la familia, que ninguno de ellos, niño o adulto, es más importante que cualquier otro aunque cada uno de los miembros es único y especial. Todos los niños viven bajo las mismas reglas de la casa, se les enseña y educa según su estilo de aprendizaje y personalidad. Así también los adultos en casa han de ser iguales, independientemente de quién esté a cargo de los niños y quien trae a casa el dinero.

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Para lograr un sano desarrollo familiar es imprescindible equilibrar los aspectos emocionales, espirituales y físicos.

En el seno familiar, los adultos no pueden ser el centro del universo; los padres que están atrapados en sus propias carreras, las relaciones, o simplemente ensimismados todo el tiempo, a menudo tienen niños deprimidos que dudan del amor y la devoción de sus padres. Estudios han demostrado que un alto porcentaje de los adolescentes que experimentan con drogas y alcohol provienen de hogares donde los padres están demasiado absortos para notar o prestar atención a lo que está sucediendo con sus propios hijos.

En sentido contrario, encontramos adultos que han decidido renunciar a sus sueños de mejora laboral, abandonan la universidad, o dejan de tener una vida social consagrando todo su tiempo a la familia debido a que consideran que es absolutamente indispensable su presencia.

Por la razón que sea, para los adultos nunca hay suficiente tiempo, energía o dinero; pocas veces llegan a recoger los pedazos de sí mismos que sacrificaron a lo largo del camino. Es importante resaltar que los padres no deben convertirse en los mártires de sus hijos o de la familia; por tal motivo es importante que logren encontrar un saludable equilibrio entre los dos extremos. La necesidad que tienen los padres de paz y tranquilidad es tan importante como la necesidad de los niños de saltar, correr y jugar. La clave es que los padres puedan encontrar un equilibrio entre dichas necesidades.

Mucha gente dice que los niños siempre deben estar primero a toda costa. No estoy de acuerdo. Los niños que son criados para ser el centro del universo, crecen creyendo que tienen derecho a seguir siéndolo para el resto del mundo; es injusto enseñar a los niños que son más importantes que todos los demás; los niños que crecen pensando que tienen derecho a obtener todo aún a costa de los demás, se convierten en individuos insensibles y destructores de la autoestima de otros. El mundo real enseña lecciones muy duras. A la gente le desagradan este tipo de niños, no importa cuán especial mami y papi piensan que lo son. Es mejor enseñar a los niños que todos son iguales en cuanto a necesidades, esperanzas, sueños, y otros objetivos a lo largo de sus vidas.

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Hay familias que las que al parecer existe un equilibrio entre las necesidades de todos, pero realmente no son una unidad familiar debido a que los padres están ocupados programando sus propias vidas, mientras que los adolescentes viven vidas independientes, y tan solo llegan a casa a comer y dormir, estando  completamente desconectados de la familia.

También he visto familias yendo en la dirección opuesta en las que nadie satisface sus necesidades personales porque todos tenían que sacrificarse constantemente por el bien de la familia. No debemos caer en los extremos, busquemos equilibrar las necesidades y los sueños de cada miembro de la familia. Hay que recordar que la familia es una unidad. Los hijos deben aprender a no sólo mirar sus propias necesidades, sino también en cómo es que sus necesidades afectan a otros y cómo las necesidades de otros miembros de  familia afectan sus propios intereses. El enseñarles a los niños a comprender las necesidades de la familia, ayuda a determinar y satisfacer las necesidades y las metas de la familia.

Al hacer reflexionar a nuestros hijos sobre ellos mismos y sobre los demás miembros de la familia permite que logren comprender que son importantes, pero no más, ni menos importantes que los demás.

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